
Para entender a qué nos referimos con psicología integradora, primero debemos saber que dentro de la psicología existen distintos enfoques. Éstos guían tanto el análisis como el tratamiento del caso. El enfoque más conocido, por haber obtenido muy buenos resultados a nivel científico, es el cognitivo-conductual. Este enfoque se centra en la cognición (cómo pensamos e interpretamos) y la conducta (cómo nos comportamos). Pero existen más orientaciones y modelos, como por ejemplo:
- Terapia metacognitiva, centrada en la manera en la que evaluamos nuestra cognición o pensamientos.
- La terapia sistémica, enfocada en las dinámicas que se dan entre personas dentro de distintos sistemas.
- Terapia humanista, basada en el autoconocimiento y autorrealización de cada persona y sus singularidades.
- Etc.
Nosotras, que partimos de una formación puramente cognitivo-conductual, comenzamos a sentir que ésta se nos quedaba pequeña en ciertos casos. Muchas veces, al intervenir, se nos hacía de vital importancia dejar el presente a un lado e irnos al pasado. Parecía necesario desenredar ciertos nudos para que las estrategias cognitivo-conductuales centradas en el presente calaran de una manera realmente duradera. Otras veces, por ejemplo, nos encontrábamos con un perfil de persona muy analítico y racional, y las técnicas cognitivo-conductuales parecían caer en saco roto y no llegar a fomentar esa conexión emocional y corporal que nos faltaba para que la persona pudiera arrancar…
Ante esto, empezamos a buscar, preguntar y formarnos para poder dar respuesta a los distintos tipos de necesidades y problemáticas. Fue en ese momento cuando entró en nuestras vidas la psicología integradora.
Cuando comienzas a nutrirte a través de las diferentes perspectivas y modelos que existen en psicología, comprendes que hay síntomas que necesitan una ubicación distinta, una mirada nueva o caminos alternativos para conseguir llegar de verdad hasta ellos. La cognición y la conducta forman parte del proceso, pero también resulta necesario tener en cuenta otras cosas. El mundo emocional, nuestro cuerpo y nuestro sistema nervioso, nuestra historia de vida y pasado… también son relevantes. Teniendo esto en cuenta, añadimos nuevas formas de comprender tu caso. Enriquecemos nuestra labor, guiándonos siempre por una metodología que esté avalada empíricamente y dilucidando qué necesita cada persona.
Éste es el objetivo de la psicología integradora; combinar diferentes perspectivas y herramientas para crear un plan personalizado de tratamiento.
¿Qué ha mejorado desde que hemos adoptado una visión integradora?
- Hemos obtenido distintos tipos de estrategias y/o herramientas para trabajar e intervenir. Esto permite que nos adaptemos mejor al punto en el que se encuentra la persona que viene a terapia, así como a sus rasgos de personalidad, deseos y necesidades. Hay personas que responden mejor a unas técnicas que a otras, personas que necesitan afianzar ciertas habilidades antes de poder intervenir de otra manera, etc.
- Realizamos una evaluación más completa e integral que incluye aspectos que antes se pasaban por alto y, en muchas ocasiones, resultan cruciales para comprender un caso en su profundidad. No nos interesa intervenir únicamente en el presente (o sí, ¡siempre depende del caso!), sino también en las heridas que el pasado ha dejado, fomentando un procesamiento necesario para poder abordar el presente. No sólo evaluamos e intervenimos sobre cómo piensas y actúas, sino también sobre la manera en la que sientes, te regulas y conectas con tu cuerpo.
- Mayor flexibilidad en las intervenciones, favoreciendo que sea la terapia la que se adapte a la persona y no al revés. Hay personas que necesitan enfocar y abordar un mismo problema de maneras diferentes. Personas que funcionan muy bien con tareas, y personas que presentan mayor resistencia y dificultad con ellas. Gente que conecta mejor con su cuerpo, y gente que experimenta síntomas disociativos o de desconexión. Personas que reaccionan como se esperaría y personas que sufren más porque lo que se supone que iba a funcionar, no lo hace. Se trata de poder localizar lo que te funciona a ti.
Nosotras, tanto como personas como psicólogas, elegimos ser tratadas y tratar a través de la psicología integradora.
